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Observatorio Global sobre Convivencia

Medio ambiente

Diálogo sobre medio ambiente

Ricardo Díez Hochleitner. Presidente de Honor del Club de Roma. Daisaku Ikeda, Presidente de SGI

Ikeda: El club de Roma del que es usted presidente de honor, fue uno de los primeros organismos que advirtió sobre la compleja interdependencia de problemas mundiales como el calentamiento global, la contaminación atmosférica, la reducción de la capa de ozono, la lluvia acida, la desertificación y la destrucción de los bosques.

Díez Hochleitner: Así es. Estas cuestiones, con sus correspondientes estudios de población, constituyeron el núcleo de nuestros primeros debates. La primera reunión tuvo lugar en la Academi Lincei de Roma, en el año 1968 y en ella se tomó la decisión de invitar, a través del profesor Jay Forrester, a un equipo de expertos del instituto tecnológico de Massachusetts para preparar un informe del estado y las perspectivas de futuro de esos problemas mundiales, entre otros. Como resultado Dennis y Donella Meadows publicaron en 1972 “Los límites del crecimiento: Informe al Club de Roma sobre el predicamento de la humanidad”.

I: Ahora, varias décadas más tarde, los problemas señalados en el primer informe siguen resultando apremiantes. Aunque se trata de una situación difícil, sería inútil que nos diéramos por vencidos, sin más. En el problema global del medio ambiente juegan un papel importante varios factores complejos pero, si los seres humanos los crearon, también pueden ocuparse de ellos ahora. Para llevar a cabo esto, necesitamos consolidar una opinión pública internacional y cultivar la solidaridad popular. Para salvar el medio ambiente, es necesaria una revolución global que debe empezar por la revolución humana de cada individuo. Ése es el camino hacia la solución de los complejos problemas mundiales.

D.H: Esta compleja cuestión reviste una importancia fundamental para la continuidad de la existencia humana. Cuantiosos problemas medioambientales los provoca nuestro comportamiento inconsciente e irresponsable, o nuestra incapacidad para rectificar las acciones humanas que dañan el planeta. Ignoramos a las autoridades morales y éticas y continuamos equivocándonos.

La creciente contaminación del planeta y la desequilibrada y continua explosión demográfica, con una proporción de población urbana que sigue aumentando vertiginosamente, configuran un panorama que no admite más demoras. Es un círculo vicioso, la explosión demográfica y la concentración urbana empeoran el estado del medio ambiente; esta situación genera más pobreza, lo cual provoca que la población crezca. En nuestros dos informes, los miembros del Club de Roma afirmamos que la Tierra no puede tolerar por más tiempo el actual ritmo de crecimiento económico basado en el consumismo y el derroche de recursos. No obstante sabemos que los habitantes de los países en vías de desarrollo quieren gozar de la prosperidad que se disfruta en las naciones industrializadas.

No se ha avanzado para solucionar el problema de la pobreza que ya denunciábamos hace décadas; es más la situación ha empeorado y se nos está yendo de las manos. La erradicación de la pobreza no es solo importante por motivos humanitarios, sino que también contribuiría a la paz y beneficiaría al medio ambiente.

I: En nuestro diálogo “Antes de que sea demasiado tarde”, Aurelio Peccei explicaba lo siguiente: Las capacidades que aún se hallan latentes en cada individuo son tan numerosas que podemos hacer de ellas el recurso humano más importante. Sólo puliéndolas y desarrollándolas de un modo coherente con nuestra condición actual en este mundo nuevo, podremos poner un mínimo de orden y armonía en nuestros asuntos, incluidas nuestras relaciones con la naturaleza y por consiguiente progresaremos de forma segura.

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