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Observatorio Global sobre Convivencia

Políticas

Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe

José Manuel Durao Barroso. UE. Jesús Andreu Ardura. Fundación Carolina.

José Manuel Durao Barroso.

Europa y América Latina representan más de 1000 millones de personas, cerca de un tercio de los estados miembros de las Naciones Unidas, el 25% del producto interior bruto mundial y el 40% de los miembros del G-20. Juntos podemos dar respuesta a las grandes cuestiones que afectan al mundo.

La Unión Europea, UE, siempre ha estado al lado del Continente Americano en los grandes desafíos que ha enfrentado, como la construcción de la Democracia, la promoción de los Derechos Humanos o el combate contra la inseguridad ciudadana y la protección contra el impacto de las alteraciones climáticas. Tenemos una historia y una cultura que nos une y estamos llamados a construir una comunidad de destino.

Grandes avances económicos y sociales se han registrado en esa Región. Los principales responsables de dicha transformación son los propios países de América Latina y el Caribe. Desde Europa, también, se pueden hacer importantes contribuciones. Por ejemplo, la UE es el mayor socio de América Latina y el Caribe en cooperación para el desarrollo. Cerca del 30% de esa cooperación está destinada a combatir el tráfico de drogas. Se trata de un problema global que a todos afecta y que mina a nuestra sociedad y a nuestra juventud.

Hoy, la situación en América Latina es muy heterogénea y por ello es importante mantener la cooperación para el desarrollo con los países que lo necesitan, pero con una relación equilibrada, madura, que permita encarar como socios iguales grandes proyectos de desarrollo económico, comerciales y de inversión, en un marco sostenible para crear crecimiento y empleo. Un plan de acción dotado con tan importantes orientaciones proporciona inversiones de cualidad social y ambiental.

La seguridad es un requisito para estas inversiones. Para ello son necesarios marcos legislativos y reglamentarios estables, previsibles, transparentes. La seguridad jurídica es especialmente importante para aquellos países receptores de inversiones que generan trabajo y que respetan los tres pilares del desarrollo sostenible: Económico, social y ambiental.

Cabe destacar, además, la importancia de los principios de la responsabilidad social empresarial y el impulso y fortalecimiento del sistema de comercio multilateral. En este sentido, son relevantse las iniciativas conjuntas para el desarrollo de la economía del conocimiento y la innovación que mejoran el capital humano en nuestros países. Programas como Euro social, Alfa y Erasmus Mundus, de intercambio de investigadores y estudiantes.

Es preciso subrayar la importancia de la participación de nuestras sociedades civiles en apoyo al proceso de relaciones bi-regionales. De lo que se trata no es solamente de una cuestión de mercado sino de modelos sociales, económicos, políticos. La Fundación Unión Europea, América Latina y el Caribe viene trabajando en esa dirección.

Europa y América Látina son las dos regiones del mundo donde hay más democracias y eso es lo que nuestra relación puede, también, ofrecer a la comunidad internacional: un modelo basado en el respeto de esos principios y valores. Un modelo de desarrollo sostenible basado en la dignidad de la persona humana y en el respeto por las normas sociales y ambientales. Porque en el mundo de hoy el tamaño es importante, pero son los valores los que hacen el progreso.

Si añadimos a nuestros valores compartidos una cultura común y la voluntad de trabajar en común, tendremos los elementos necesarios para seguir consolidando la comunidad de destino que es el espacio europeo, latinoamericano y caribeño. Porque, como nos recordaba Octavio Paz, nuestras relaciones no son tanto una tradición que continuar cuanto un futuro que realizar.

Jesús Andreu Ardura.

Destacar cuatro asuntos con los que la Fundación Carolina está fuertemente comprometida. Cultura y emprendimiento, movilidad académica, gobernanza en el continente americano y vinculación entre la universidad y la vida productiva.

El impulso al emprendimiento y la creatividad son de vital importancia ante el mundo que viene y por eso es indispensable inculcar ese espíritu en universidades y centros de formación.

Por otra parte, el fortalecimiento institucional y la seguridad jurídica, siendo una realidad perceptible en la mayor parte de Iberoamérica, necesita avanzar hasta cerrar acuerdos estratégicos, como la Alianza del Pacífico.

La movilidad académica es un instrumento decisivo para forjar una ciudadanía en el continente y preparar líderes con una visión global. Líderes multiplicadores que extraigan lo mejor del trabajo en equipo y que, además, sepan hacerlo en red.

Como es natural, en toda empresa humana hay personas más implicadas y otras menos conectadas, pero, dado el tejido de conexiones del que disponemos en la actualidad, unido al potencial de los nuevos recursos tecnológicos y a las aplicaciones existentes, podemos explotar, aún más, las posibilidades profesionales y económicas de dicha red.

Es indudable que hemos de continuar imaginando nuevas fórmulas que doten de contundencia a la Comunidad Carolina, de forma que la Fundación se convierta en algo más grande de lo que hoy es. Es decir, en un punto de encuentro y referencia para empresas e instituciones académicas que acompañe a lo largo de la vida profesional a los miembros de nuestra comunidad, gracias a ello, cada vez más robustos e influyentes.