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Observatorio Global sobre Convivencia

Sociedad

No comprendemos la gravedad de los problemas que tenemos

Marcos Peña. Presidente del Consejo Económico y Social de España

En España hay una creciente dispersión regional. Respecto a la horquilla de PIB per cápita, una autonomía puede tener el 140% y otra el 70% de la media. Es decir, unos ganan el doble que otros. En tasa de pobreza, hay alguna autonomía que puede estar en el 8% y otra en el 35%. En desempleo la horquilla puede ser de 20 puntos. Hay economías cuya participación en PIB ha caído durante la crisis un 8´9% y otras un 0´4%. Estas diferencias son más graves, si cabe, porque la orientación económica apunta a que en el futuro se van a debilitar más las economías más débiles, las de aquellas autonomías cuyo desarrollo económico al inicio de la crisis estaba basado en el inmobiliario y en los servicios de no mercado. Aquellas otras autonomías con mayor presencia industrial, de I+D+i, de tecnología de la información y del conocimiento, de servicios financieros avanzados...van a aguantar mejor. Nuestras estimaciones indican que la tijera se va a abrir cada vez más.

Por otra parte, la población activa es, hoy, más achatada y más vieja y la población no activa está afectada por un proceso de envejecimiento del envejecimiento. La base del padrón municipal apunta a que está disminuyendo la población y la población activa.

Tenemos mucho paro desde hace mucho tiempo y muy mal repartido territorialmente, por edad, por género, por nacionalidad y sobre todo, se está intensificando la segmentación entre los que saben y los que no saben, que empieza a ser la segmentación paradigmática del mercado de trabajo: tenemos muy mal paro.

La cifra del desempleo es de tal magnitud que hay que desagregarla para comprenderla. Incluso cuando se crece a tasas del 4% o el 5%, se mantiene un paro estructural del 8% ¿quienes son esos 2.000.000 de parados que están parados funcione como funcione la economía española? Tenemos que conocer mejor el desempleo juvenil ¿Que política hay que aplicar al respecto: laboral, educativa...?

¿Quienes son aquellos trabajadores que han salido de sectores con recolocación casi imposible; cual es el principal problema qué tenemos, el paro de los jóvenes o el paro de las personas mayores de 50 años? Es necesario saberlo para gestionar un problema de una dificultad enorme.

Si trabajamos mal, vivimos mal. Si el trabajo es precario la vida es precaria. Si no hay trabajo se amputa un derecho de ciudadanía de primer orden y la sociedad está mal.

Nos hemos empobrecido rápidamente. La tasa de pobreza ronda el 27% y somos más desigualmente desiguales. En 2007 al comienzo de la crisis, el 20% de la población más rica ganaba 5 veces más que el 20% de la más pobres. De cinco veces hemos pasado a 7 veces. la tasa de pobreza de la población extranjera asciende casi al 44%, cerca del doble que la de los nacionales. Y la de los mayores de 65 años se reduce al 16% más de 10 puntos por debajo de la general.

La gente está cambiando hábitos de consumo. Casi un 50% de las familias están endeudadas. Una horquilla del 45% al 50% no puede salir de vacaciones ni hacer frente a gastos imprevistos. Además, en los últimos años los españoles han visto crecer su patrimonio 8 veces más que su renta, lo que ha generado altas tasas de pobreza crediticia.

La nave va porque el gasto social sigue existiendo, aunque, también sea muy importante el papel de las familias y las ONG. La protección del gasto social es fundamental para mantener la cohesión. España ha construido con mucha dificultad un edificio social que sigue albergándonos. El edificio necesita rehabilitación, pero está en pie. Para que haya estado del bienestar tiene que haber estado y eso implica su reforzamiento institucional. La responsabilidad de los agentes sociales es el activo más importante.

Lo prioritario, hoy, no es salir del túnel de la crisis si no gestionar el tránsito, porque el tránsito va a durar mucho. Hay que hacerlo con medidas necesarias con o sin crisis. Hace falta un mayor entendimiento político que pueda concluir en un compromiso social de reparto equitativo de los esfuerzos. Hace falta un código social, económico, político y ético para gestionar el tránsito de esta crisis.